Entradas

Un futuro incierto

Siempre suelen decirme que soy buena en lo que me propongo. Que soy trabajadora y me gano las recompensas. Los sueños que tengo son complicados y muchas personas me dicen que son inalcanzables. Normalmente no les creo y me dedico a divagar sobre mis planes de futuro. No me importa que me llamen ilusa. Pero hay veces en las que tengo miedo de no tener el talento que necesito para destacar. No todo el mundo puede ser especial y me da miedo que mi futuro se resuma a trabajar en una oficina de ocho a dos en algo que no me apasiona. Ni siquiera ahora sé lo que quiero. Veo a mucha gente que ni siquiera sabe qué quiere estudiar cuando ya está en la universidad. Yo siempre he pensado que a mí no me iba a pasar eso porque yo lo tenía muy claro. La escritura es lo que me llena. Y cuando tengo malas épocas es porque hasta los escritores se bloquean y porque la creatividad es intermitente. Pero cada vez me suena más a excusa y quiero ser sincera conmigo misma. Tengo miedo de no tener alg...

Deja vu

Verte era como llegar a casa una tarde de invierno y tomarse un chocolate caliente debajo de una manta. No podría explicar la sensación, es indescriptible. Podía pasarme horas mirándote con un silencio entre nosotros. No era incómodo, era nuestro momento. Teníamos tantos de esos... Aún sigo esperando algo que me haga sentir así de nuevo. Hoy echo de menos todo lo que ya no está, incluso las horas perdidas. Un deja vu tras otro... Cuando estaba contigo todos mis demonios se calmaban, dejaban de gritar y por un momento podía descansar. Es muy rebuscado pensar que porque ya no estés jamás volveré a callarlos. Tanto que he llegado a esa conclusión, imagínate las horas que he perdido. Ya he gritado todo lo que tenía que gritar. Ahora todo es un desastre: la cama deshecha y los zapatos por el suelo. 

Días de nada

La música a tope en los cascos, viendo a la gente gestualizar energéticamente imaginando sus conversaciones. Eres ajeno a la situación, un mero espectador. Se siente bien por una vez estar al margen, como si no fuera tu problema. Ahora solo importa la canción que suena en tus oídos, en la lista de reproducción de Día Sexto. Miras al frente perdido en algo imposible de definir; en ese instante no perteneces a tu vida, incluso consigues dejar la mente en blanco. Lo necesitas. Has pensado demasiado, ese momento es solo tuyo. Te resistes a escuchar, ni siquiera te concentras en la letra de la canción. Cantas por inercia. Tampoco quieres llegar a casa, es el día perfecto para deambular. Las nubes cubren el cielo y sigues esperando la tormenta inminente. Imaginas las gotas frías de agua golpeándote en la cara, haciéndote sentir pequeño. Tienes frío, pero a quién le importa eso ahora. Anhelas la lluvia tanto como a la persona que eres cuando estas debajo de ella. Libre, o por lo menos la sens...

Las cosas que me hacen ser quien soy

Soy muy fácil de complacer. Me defino con un papel y un lápiz. Escribo para poder decir todas las cosas que no digo. Hay veces que lo enseño, otras veces no. Suelo ser animada, la mayoría de las personas que conozco creen que soy plenamente feliz porque así lo demuestro. Pocas saben la verdad. Cuando pierdo a alguien importante me siento mal porque se han llevado un pedacito de mí. Tanto si se va voluntariamente o si la he tenido que echar. Para bien o para mal, soy muy cabezota. Tiendo a llorar por cualquier cosa porque creo que es una forma de liberarme. No tengo demasiada vergüenza. Cuando me aburro, duermo. Me gusta leer pero sobre todo me gusta coleccionar los libros que leo. Intento ser detallista, pero es algo que se me va de las manos. Mi refugio es la música, cuando toco el piano me siento ajena al resto del mundo. Hablo mucho, me lo suelen comentar. La creatividad me viene y va, como las ganas de ir a clase. Canto fatal, pero lo hago igualmente. Me río cuando no tengo que reí...

La historia de un crimen

Estabas temblando cuando te decidiste a hablar. Tu respiración era intermitente, te ahogabas con tus propias palabras. No me mirabas a los ojos, la culpa te impedía hacerlo. O quizá la vergüenza de saber que habías fallado. Seguro que pensabas en toda esa gente que se quejaba de su rutina, que en ese mismo instante estarían trabajando y lamentándose por lo dura que era la vida. Sí, qué horror, tenían una rutina. No puedo imaginar lo que darías tú por volver a la tuya en este instante. Seguro que no podías creer lo increíble que era que nadie se hubiera dado cuenta. Para ti, todo era distinto, habías cambiado. Pero para el resto del mundo había sido otro día más. La vida seguía y tu te estabas consumiendo porque no sabías cómo ibas a seguir con la tuya. Creo que llorabas de impotencia. Incluso yo, al otro lado de la habitación, podía notar el disparatado latido de tu corazón. Estabas frenético e indeciso, como si estuvieras a punto de cometer el mayor error de tu vida. No, en realidad, ...

Piérdeme

Me gustaría saber qué hace el viento cuando no ataca contra mi ventana en esas noches tristes. Quiero creer que es lo que me impide dormir, pero algo dentro de mí sabe la verdad. El viento es una excusa para empequeñecerme. Siento que cuándo él sopla esta gritando lo que yo no puedo gritar. Y me gusta oírle hablar, porque me siento acompañada. Hoy no es un buen día para hablar de esperanza. Sólo vienen a mi cabeza sueños perdidos y malas decisiones. Me empeño en buscar salidas  en callejones que no llevan a ningún lado. En esos en los que siempre te da miedo entrar, por si hay algo malo acechándote. Yo ya no puedo diferenciar qué es lo bueno y qué es lo malo. He pasado tantas veces por ese callejón que me he corrompido. Esta noche no va a ser distinta a la de ayer, ni lo será a la de mañana. Estoy encerrada en un bucle interminable. Y no puedo hablar, por eso escribo. Y cuando el viento vuelva, le diré que tengo esperanza. Sólo para que no me deje. Sólo para utilizarlo de excusa en...

Tengo frío

¿Le tienes miedo al frío? Sí, al frío. Ese que no te deja estirar más tus pies porque el resto de la cama está vacía, el que no te deja sacar una parte de tu cuerpo de la seguridad de tu manta, pero por supuesto es la ilusión de temerle a eso. Y es entonces cuando te das cuenta que el frío como concepto, no era a lo que temías, si no al pensar en lo que hay más allá, en que después de sentir la soledad que conlleva el frío no vas a encontrar un calor reconfortante. Te sentirás igual de perdido. El miedo es otro espejo siniestro que nos muestra a las personas lo que nosotros mismos tenemos y que en ocasiones, es destructivo porque resulta que la mayoría de las veces no había nada aguardando para ti y te pasaste la vida entera pensando que era así, y te destruiste con suposiciones estúpidas porque le temiste toda tu vida al frío. Y no era a lo que tenías que temer.