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Como en casa

Me encanta hablar pero mis momentos preferidos son cuando no lo hacemos. Cuando no hacen falta palabras para describir ese momento, cuando no son suficientes... ¿porque cómo puedes definir las cosas esenciales de la vida? El olor a café por las mañanas, el color amarillo, las personas que quieres... No puedes, simplemente las necesitas y ya. Soy fiel creyente de que cuando uno lo precisa, debe hablar. Sin embargo, la sensación de saber que no necesitas hacerlo para que ese alguien te entienda... es maravilloso. Por una parte da miedo pensar que hay alguna persona por ahí en el mundo que te puede llegar a conocer incluso más que tú mismo o descubrir esos secretos que nunca pensaste que contarías. Asusta pero todos queremos algo así. Va en nosotros, porque da igual el momento, el lugar y el por qué, nos hace sentir como en casa. 

Los minutos perdidos

Todas las noches cuando me escondo bajo las mantas de mi cama siento que es el único momento del día que es verdaderamente mío. Desde que me levanto hasta que me acuesto, estoy haciendo cosas que no son para mí, estoy invirtiendo mi tiempo en algo que no es mío. ¿Quién me va a devolver ese tiempo? Nadie, porque todos cuidan del suyo. He llegado a un punto de mi vida en el que da miedo mirar atrás pero también hacia delante. Solo tengo el presente y siento que se me va. Paso la mayor parte de mi vida corriendo de un lado a otro, con prisas, convirtiendo todo en obligaciones. No sé a dónde me lleva eso, ¿dónde está el tiempo para mí? Para pensar, para hacer lo que me apasiona, para sentirme bien conmigo misma y para no hacer nada. A veces necesito aburrirme para apreciar los buenos momentos y estar sola, porque me he cansado de tenerle miedo a la soledad. De vez en cuando está bien. Por eso cuando me voy a la cama es mi momento preferido del día.

Las cosas que nunca te dije

Jamás te dije que me encantaba ver cómo se te iluminaban los ojos con un simple trozo de chocolate y encontrarte a las tres de la mañana en la cocina buscando algo dulce de comer. Tampoco que odiaba tus películas de domingo por la tarde, pero desde que no estás nunca me las pierdo. Siempre me pedías que te ayudara a buscar algo que habías escondido anteriormente pensando  que era un buen lugar. Me quejaba y no te trate como merecías, pero nunca te dije que lo haría mil veces más. Nunca te dije lo que significaban para mí los cuentos que me leías cuando era pequeña en la hora de la cena, era mi hora preferida. Tampoco te dije que no me importaba responder a la misma pregunta cincuenta veces y que me encantaba lo presumida que eras, porque así me dejabas peinarte. Los abuelos tendrían que ser infinitos, y aunque no te lo dije tantas veces como debía, te quiero.

Un futuro incierto

Siempre suelen decirme que soy buena en lo que me propongo. Que soy trabajadora y me gano las recompensas. Los sueños que tengo son complicados y muchas personas me dicen que son inalcanzables. Normalmente no les creo y me dedico a divagar sobre mis planes de futuro. No me importa que me llamen ilusa. Pero hay veces en las que tengo miedo de no tener el talento que necesito para destacar. No todo el mundo puede ser especial y me da miedo que mi futuro se resuma a trabajar en una oficina de ocho a dos en algo que no me apasiona. Ni siquiera ahora sé lo que quiero. Veo a mucha gente que ni siquiera sabe qué quiere estudiar cuando ya está en la universidad. Yo siempre he pensado que a mí no me iba a pasar eso porque yo lo tenía muy claro. La escritura es lo que me llena. Y cuando tengo malas épocas es porque hasta los escritores se bloquean y porque la creatividad es intermitente. Pero cada vez me suena más a excusa y quiero ser sincera conmigo misma. Tengo miedo de no tener alg...

Deja vu

Verte era como llegar a casa una tarde de invierno y tomarse un chocolate caliente debajo de una manta. No podría explicar la sensación, es indescriptible. Podía pasarme horas mirándote con un silencio entre nosotros. No era incómodo, era nuestro momento. Teníamos tantos de esos... Aún sigo esperando algo que me haga sentir así de nuevo. Hoy echo de menos todo lo que ya no está, incluso las horas perdidas. Un deja vu tras otro... Cuando estaba contigo todos mis demonios se calmaban, dejaban de gritar y por un momento podía descansar. Es muy rebuscado pensar que porque ya no estés jamás volveré a callarlos. Tanto que he llegado a esa conclusión, imagínate las horas que he perdido. Ya he gritado todo lo que tenía que gritar. Ahora todo es un desastre: la cama deshecha y los zapatos por el suelo. 

Días de nada

La música a tope en los cascos, viendo a la gente gestualizar energéticamente imaginando sus conversaciones. Eres ajeno a la situación, un mero espectador. Se siente bien por una vez estar al margen, como si no fuera tu problema. Ahora solo importa la canción que suena en tus oídos, en la lista de reproducción de Día Sexto. Miras al frente perdido en algo imposible de definir; en ese instante no perteneces a tu vida, incluso consigues dejar la mente en blanco. Lo necesitas. Has pensado demasiado, ese momento es solo tuyo. Te resistes a escuchar, ni siquiera te concentras en la letra de la canción. Cantas por inercia. Tampoco quieres llegar a casa, es el día perfecto para deambular. Las nubes cubren el cielo y sigues esperando la tormenta inminente. Imaginas las gotas frías de agua golpeándote en la cara, haciéndote sentir pequeño. Tienes frío, pero a quién le importa eso ahora. Anhelas la lluvia tanto como a la persona que eres cuando estas debajo de ella. Libre, o por lo menos la sens...

Las cosas que me hacen ser quien soy

Soy muy fácil de complacer. Me defino con un papel y un lápiz. Escribo para poder decir todas las cosas que no digo. Hay veces que lo enseño, otras veces no. Suelo ser animada, la mayoría de las personas que conozco creen que soy plenamente feliz porque así lo demuestro. Pocas saben la verdad. Cuando pierdo a alguien importante me siento mal porque se han llevado un pedacito de mí. Tanto si se va voluntariamente o si la he tenido que echar. Para bien o para mal, soy muy cabezota. Tiendo a llorar por cualquier cosa porque creo que es una forma de liberarme. No tengo demasiada vergüenza. Cuando me aburro, duermo. Me gusta leer pero sobre todo me gusta coleccionar los libros que leo. Intento ser detallista, pero es algo que se me va de las manos. Mi refugio es la música, cuando toco el piano me siento ajena al resto del mundo. Hablo mucho, me lo suelen comentar. La creatividad me viene y va, como las ganas de ir a clase. Canto fatal, pero lo hago igualmente. Me río cuando no tengo que reí...